skip to main |
skip to sidebar
Perder. Para algunos esto es lo más difícil de la vida. No estoy de acuerdo. Perder conlleva en si mismo que has tenido la oportunidad de ganar, pero que por una u otra razón una vez llegada la meta no eres el primero en traspasarla. Renunciar. Realmente esa es la lección más difícil de aprender. En el momento en que renuncias todo lo que había hasta ese instante pierde su valor, da igual cuanto te hayas esforzado, luchado, sufrido por conseguir esa meta, has renunciado y todo eso ha perdido su sentido. ¿Cuándo es el momento de renunciar? Difícil pregunta con millones de respuestas, tantas como personas, tantas como situaciones. Hay quien dice que nunca se debe renunciar, que se debe dar hasta el ultimo aliento, morir con las botas puestas… ¿Qué es mas valiente?, ¿Qué es mas cobarde? Lo único cierto a mi entender es que al menos en caso de renunciar tu eres el que elige como y donde lo haces, mientras que si pierdes las condiciones te vienen dadas y no hay mas opciones. Quizás por eso la renuncia en muchos casos viene dada por el miedo a perder, a que no seas tu mismo el dueño de la última decisión. Es complicado. Es la vida. Puede que la clave este en no temer a ninguna de las dos situaciones para, fracaso tras fracaso, llegar a la victoria final.
Parece que fue ayer, pero en realidad sucedió hace ya mucho tiempo. Corría el año 1988(benditos 80´s) y yo iba a celebrar mi primera comunión. En esos bellos e intensos instantes para un niño de 8 años una duda me perseguía y acorralaba de manera inexorable… debía tomar un camino y la elección era dura… mi tía Loli me había dado a elegir entre una bici y un Scalextric™ como regalo de tan celebrada fecha. ¿Qué podía yo hacer?, ¿Por qué poner a una pequeña criatura en tamaño aprieto? La verdad es que recuerdo con temor esos instantes, hasta que de mi garganta salio un hilillo de voz aún infantil que pronuncio tan solo dos palabras, pero ambas con tal fuerza de convicción y rotundidad que no he vuelto a conocer en mi mismo, y estas fueron: “La bici”… y ya.
Pensaba que ya estaba todo hecho, que habían sido las palabras adecuadas. Hasta que llego el momento, el gran día. En ese instante me di cuenta de la importancia que en la vida de un niño pueden tener la unión de un simple articulo mas un sustantivo, de cómo te puede hacer cambiar tu simple vida un determinado código lingüístico, del poder que encierra la lengua. A partir de ese día yo era el poseedor de una bici, sí, pero no de una bici cualquiera, el destino había reservado para mi una autentica maravilla, una obra de arte sobre ruedas, una BH Motoreta… lo sé, son palabras mayores. La autentica Harley-Davinson de las bicis, color rojo fuego, con ese gran sillín que te hacia sentir igual que Dennis Hopper en Easy Rider, enormes ruedas de tacos y toda la elegancia y poder que tan solo una maquina creada por los mismos dioses podía poseer.
Fueron muchos los años que disfrutamos juntos, aún recuerdo los largos paseos de verano por Moriscos, las mini carreras que organizábamos en la plazuela de mis abuelos… pero la felicidad no es eterna y como después se ha vuelto a repetir pero ya en un plano sentimental, mi querida Motoreta me abandono, me dejo, se fue… Ya no ocupaba su lugar, candada junto a las viejas bicis de mis hermanos, algunas manos crueles la despojaron de su endeble cadena y se la llevaron para siempre de mi lado. Fue una gran perdida que me costo mas de una lagrima, me arrebataron uno de mis bienes materiales mas preciados, pero nunca me podrán robar el orgullo que sentí al pedalear con todas mis fuerzas sobre ella, sintiendo en mi cara el aire y esa condenada sensación de libertad que aún hoy sigo buscando… puedo decir sin miedo a equivocarme que yo fui un autentico Easy Rider de 8 años.
Nota del autor: Parece mentira pero no he encontrado ni una sola foto de mi bici en internet, si alguien consigue alguna, hacédmela llegar. Muchas gracias
Últimamente ando dándole vueltas a la idea de convertirme en superhéroe, bueno… en realidad ya lo soy, pero nadie lo sabe. Lo llevo en secreto por que ahora mismo mis superpoderes están en rodaje y tengo que hacerme a ellos.
Imagino que todo esto que te digo te parecerá una locura… pues no lo es, además, tu también eres un superhéroe, aunque aún no lo sabes, pero llegara el día en que te darás cuenta y entonces te entraran unas ganas locas de defender el mundo. Eso exactamente es lo que me paso a mi. La verdad es que no recuerdo el día exacto, pero tan solo sé que me levante de la cama y al mirarme en el espejo del baño me di cuenta que algo había cambiado en mi interior, por que no os creáis que exteriormente se nota, no, los superhéroes tenemos apariencia normal pero interiormente el cambio es impresionante. Eso si, vas por la calle, te cruzas con alguien… y coño!!! Que algo te avisa que esa persona es un superhéroe. Yo es que no paro de sorprenderme.
El tema es que como yo hace poco que me di cuenta de que era un superhéroe pues aún ando pagando la novatada y es que no hay día que no descubra que tengo un nuevo superpoder y venga, a controlarlo, a darle un uso… un jaleo, pero merece la pena, es toda una experiencia.
Bueno, ahora tengo que dejaros, ya os iré contando que va pasando con el tema de ser superhéroe. Hasta la próxima.
Por favor, no os quedéis en la puerta… pasad y poneros cómodos que ahora mismo os saco algo para picar.
Esta es mi casa, vuestra casa. Es un loft, no es muy grande, ni tampoco tengo lujos aún así espero que en ella podáis encontrar todo lo que necesitéis y si no lo encontráis tan solo tenéis que pedírmelo y haré todo lo que este en mi mano.
Hoy es la inauguración y espero que poco a poco las visitas sean mas frecuentes… me gustan las visitas, así que si os apetece el próximo día podéis traer a algún amigo.
Gracias por venir, espero veros a menudo. Besotes