
Ayer soñé estando despierto que soñaba. Soñaba que soñaba que todo era antes, pero un antes distinto, sin lastres. Soñé que soñaba que estábamos descalzos ante una torre imaginaria sobre una cueva mágica y misteriosa. Soñé que soñaba que esa luna casi llena me miraba con esos ojos grandotes que solo ella sabe poner cuando se siente sorprendida. Cuando la mire, tan solo supe agachar la cabeza y esbozar una sonrisa, una sonrisa tímida como la de un niño que ha encontrado su playmovil preferido debajo de un armario después de mucho tiempo buscándolo y ya casi dándolo por desaparecido. Y mientras estando despierto y soñé que soñaba me di cuenta que no soñaba. Te juro que no cambio esa sensación por nada.
Y luego me fui a dormir, y tal vez soñar…
